¿FRUSTRADO CON TU TRABAJO?


¿Alguna vez te has sentido confundido porque lo que antes te encantaba, ya no lo hace tanto? ¿Porque donde antes encontrabas un motivo para levantarte con energía por la mañana, ya no lo encuentras? ¿Porque donde antes encontrabas satisfacción, ahora encuentras insatisfacción?

 

Si has sentido o sientes esto, quiero compartir contigo que puede ser parte de un proceso interno de cambio y crecimiento en tu recorrido profesional. Así que enhorabuena, estás listo para avanzar hacia algo más grande. Si bien, como todo cambio al principio puede provocar una revolución interna, confusión, rabia y miedo, lo conozco bien.

 

Por supuesto que esto que hoy comparto con vosotros no solo ocurre en nuestro ámbito profesional, si bien voy a centrarme en este terreno.

 

Pues bien, cuando estamos en procesos de cambio y nos sentimos disconformes con nuestra actividad profesional, en muchas ocasiones nos resulta tremendamente difícil identificar y determinar en qué sentido nos afecta y dónde exactamente está el conflicto interno para poder resolverlo y avanzar. Y sí, claro, queremos avanzar, queremos salir de ahí, pero si no identificamos dónde está el conflicto ¿Cómo lo vamos a poder trabajar? ¿Cómo vamos a salir de donde estamos?

 

Quienes habéis sentido esto estaréis conmigo en que pasar mucho tiempo en esta situación provoca cansancio, agotamiento, frustración, tristeza y te puede llevar a la desidia, desgana o incluso situaciones peores.

 

Por lo tanto el primer paso es: IDENTIFICAR DÓNDE ESTÁ EL CONFLICTO.

 

Robert Dilts, a mediados de los años 80, diseñó la Pirámide de los niveles neurológicos y con ello hizo un gran aporte a la Programación Neurolingüística ayudándonos a identificar donde estamos y dónde queremos estar.

 

Para no entrar en explicaciones demasiado teóricas, os lo cuento con situaciones concretas y algunas preguntas que os pueden servir hoy.

 

1. Cuando nos sentimos insatisfechos lo primero que revisamos es aquello que tiene que ver con el ambiente en el que trabajamos: lugar, horario, entorno de compañeros, relación con mis superiores y actividad que realizo.

¿Dónde?, ¿Cuándo? ¿Con quién? ¿Qué?

 

Si el conflicto se encuentra en la base, a veces un cambio de empresa, departamento, horario o actividad resulta suficiente.

Si bien también puede ocurrir que aún cambiando o planteando cambios en estos campos sigas creyendo que no es suficiente para encontrar satisfacción profesional.

 

2. Si los cambios en el nivel anterior no soluciona tu situación, es el momento de pasar al siguiente nivel que tiene que ver con nuestras capacidades, creencias y valores. Las preguntas claves aquí son: ¿Cómo hago lo que hago? ¿Por qué hago lo hago?

 

Si lo que haces no saca de ti tu mejor versión y te permite desarrollar todas tus capacidades o por el contrario, tu actividad supera tus capacidades podrías encontrar en ese punto el conflicto profesional.

 

Pero si a estas alturas aún no lo has encontrado, es muy posible que lo encuentres cuando te preguntes ¿Por qué hago lo que hago? Y es que es aquí donde en mi experiencia se encuentran la mayor parte de los conflictos y son los que tienen que ver con nuestras creencias y valores.

 

¿Te imaginas cómo se podría sentir alguien cuyo valor sea la protección del medio ambiente si trabaja en una empresa que no lo respeta? ¿O alguien que busca independencia y libertad en su trabajo, pero continúa trabajando en una empresa con una fuerte estructura jerárquica?

 

3. Y si aún sigues sin encontrar ese conflicto, pasamos al tercer nivel que consiste en revisar tu identidad y la respuesta a la pregunta ¿Quién estoy siendo al hacer lo que hago?. Se trata del nivel más profundo y que nos conecta con algo más grande que nosotros mismos y con las respuestas a las preguntas ¿Para qué lo hago? ¿Para quién lo hago?. Este nivel nos conecta con nuestra misión y visión.

 

 

Hoy he querido compartir este artículo porque a diario me encuentro a profesionales atrapados en círculos muy frustrantes, y el primer paso es identificar dónde estás para después saber cómo avanzar.

Os confieso que yo también lo viví hace años y me costó encontrar las respuestas a preguntas que nunca me había hecho.

 

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