Hace un par de días vi una película en Netflix que comenzaba así:
“Los leones nacen sabiendo que son depredadores.
Los antílopes entienden que son presa.
Los humanos son las únicas criaturas en la tierra que pueden elegir.”
Obvio, sencillo y claro. Tanto, que a veces da miedo, como escribe Erich Fromm en su libro “El miedo a la libertad”.
En este vasto escenario que llamamos vida, cada uno de nosotros es el director de su propia obra. Artistas, pintando con pinceladas de experiencia y pasión el lienzo de nuestra identidad profesional.
¿Y sabes qué es lo más fascinante? Que somos los únicos protagonistas que pueden elegir qué papel desempeñar en este gran teatro. Es parte de nuestra naturaleza poder elegir.
Imagina, por un momento, que somos marineros en un mar de oportunidades. Las olas del destino nos llevan de un lugar a otro, pero somos nosotros quienes decidimos cómo navegar.
Algunos eligen surcar mares desconocidos, aventurándose en territorios inexplorados en busca de nuevas experiencias y desafíos.
Otros en cambio, prefieren anclar en puertos familiares, donde la calma y la estabilidad son sus compañeras de viaje.
No son opciones buenas o malas. Todas tienen su cara A y su cara B, como en esas antiguas cintas de cassette.
Nuestras conductas, las decisiones que tomamos día a día, son como el timón que guía nuestro barco en este océano laboral. ¿Optamos por la perseverancia y el esfuerzo, enfrentando los vientos adversos con valentía y determinación? ¿O nos dejamos llevar por las corrientes de una aparente seguridad resignados a quedarnos varados en la monotonía de lo conocido?
Pero, ¡ojo!, no todo es mar en esta travesía. También hay momentos en los que debemos echar el ancla y reflexionar sobre nuestro rumbo.
¿Estamos navegando hacia el puerto de nuestros sueños profesionales, o nos hemos desviado hacia aguas turbulentas que nos alejan de nuestra verdadera vocación?
En última instancia, cada elección que hacemos moldea nuestra identidad profesional, esa amalgama única de talento, experiencia y valores que nos define en el mundo laboral.
Somos arquitectos de nuestro destino, construyendo con esfuerzo y dedicación el edificio de nuestra carrera profesional, piso por piso, ladrillo por ladrillo.
Así que, querida amiga, amigo, recuerda siempre que tus conductas son la brújula que guía tu viaje por tu mundo profesional. Que cada decisión sea un paso firme hacia tus objetivos, y que cada desafío, una oportunidad para crecer y aprender.
Identidad Profesional by Cristina Recuero

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